Benidorm es mucho más que sus playas y sus rascacielos. Subiendo la colina que separa la Playa de Levante de la de Poniente, encontrarás el verdadero corazón histórico de la ciudad: el Casco Antiguo de Benidorm, un barrio de callejuelas blancas, miradores espectaculares y bares de tapas donde todavía se escucha hablar valenciano. Llevo diez años viviendo en la Costa Blanca y, con la llegada de septiembre y la luz dorada del otoño, este rincón me sigue emocionando como el primer día.
Esta guía es todo lo que necesitas para descubrir el Casco Antiguo: qué ver, dónde comer bien, rutas a pie y los trucos de alguien que lo conoce de verdad.
¿Qué es el Casco Antiguo de Benidorm?
El barrio histórico de Benidorm se asienta sobre un promontorio rocoso entre las dos playas principales, coronado por la inconfundible Iglesia de San Jaime y Santa Ana, con su cúpula azul cobalto visible desde kilómetros a la redonda. Este fue el Benidorm original: un pueblo de pescadores cuya trama urbana —callejuelas estrechas, arcos de piedra, casas encaladas— ha sobrevivido, contra todo pronóstico, al tsunami turístico de las últimas décadas.
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Ver alojamientos →Hoy, el Casco Antiguo es pequeño (puedes recorrerlo de punta a punta en diez minutos), gratuito, peatonal y uno de los barrios más fotografiados del Mediterráneo español. En septiembre, cuando los visitantes de verano empiezan a marcharse, recupera algo de su ambiente de siempre.
Qué Ver en el Casco Antiguo
La Iglesia de San Jaime y Santa Ana
Este es el símbolo de Benidorm: la cúpula azul cerámica recortada contra el cielo y el Mediterráneo al fondo. La iglesia data del siglo XVIII y guarda en su interior un retablo dorado que merece una visita tranquila. La pequeña plaza frente a la iglesia es perfecta para tomar un café a primera hora de la mañana, cuando las palomas campan a sus anchas y todavía no ha llegado el gentío.
El Mirador del Castillo
Detrás de la iglesia, siguiendo las señales hacia arriba, llegarás al Mirador del Castillo, en el punto más alto del promontorio. El castillo que le da nombre fue demolido en el siglo XIX, pero las vistas que han quedado son de las mejores del litoral alicantino: las dos playas desplegadas a tus pies, la Sierra Helada al norte, la Illa de Benidorm flotando en la bahía, y los días claros de septiembre —cuando la calima del verano se ha ido— incluso se perfilan en el horizonte las montañas de Ibiza. Calcular diez minutos para llegar y una hora para marcharte.
Las Callejuelas: Calle de la Cruz y Alrededores
La arteria principal del barrio es la Calle de la Cruz, con sus casas blancas adornadas de flores y azulejos de cerámica tradicional. Explora las calles que nacen de ella —el Carrer Major, el Carrer del Metge, el pequeño pasaje cerca del aljibe— y descubrirás rincones que parecen no haber cambiado en décadas. Fíjate en los balcones de madera originales, en los números de cerámica pintados a mano y en los gatos que duermen en los umbrales como si el tiempo no existiera.
La Font Antiga
Escondida en un callejón junto a la iglesia, la Font Antiga es la fuente original del pueblo. Poca gente se detiene aquí, y eso la convierte en uno de esos pequeños tesoros que dan sentido a explorar a pie. Ante ella es fácil imaginarse el Benidorm de hace doscientos años, cuando los vecinos venían aquí a por agua antes de que nadie hubiera soñado con los apartamentos que llenan el horizonte.
Dónde Comer en el Casco Antiguo
El barrio tiene una oferta gastronómica muy por encima de la media de Benidorm. Olvídate de los bufetes junto a la playa: aquí la cocina es más cuidada y los precios, sorprendentemente razonables.
La Cava Aragonesa en Calle Santo Domingo es imprescindible para los amantes de los montaditos y el vino de la casa. Llega temprano (o espera turno, que en septiembre todavía se llena). Para una cena más elaborada con vistas al Mediterráneo, Tiffany's Restaurant en Avenida del Mediterráneo lleva décadas siendo una referencia, con una terraza espléndida y cocina de nivel.
Para desayunar, busca cualquier café-bar de la Calle de la Cruz que tenga la carta escrita a mano y parroquianos leyendo el periódico: tortilla de patata y zumo de naranja natural por menos de cuatro euros, el desayuno perfecto antes de subir al mirador.
Para las tapas del mediodía o la tarde: gambas al ajillo, calamares, aceitunas locales y los boquerones en vinagre son los clásicos que nunca fallan. Si el menú está en español solamente y hay gente del pueblo en la barra, has encontrado el sitio correcto.
Consejos Prácticos
Cuándo ir: Las tardes de septiembre son perfectas. A las 18:00 horas, la temperatura ronda los 23–25 °C, la luz es preciosa y el barrio empieza a desperezarse para la noche. Súbete al mirador para ver la puesta de sol y baja a cenar de tapas.
Cómo llegar: Desde la Playa de Levante, caminando por la Calle Gambo o subiendo por las escaleras del paseo marítimo (10–15 minutos). Desde Poniente, un paseo similar por el frente marítimo. El aparcamiento en el casco antiguo es prácticamente inexistente; los parkings más cercanos están en la Avenida de la Comunitat Valenciana.
Calzado: Cómodo y con suela. El adoquinado es irregular. Las sandalias van bien; los tacones, no.
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Septiembre en el Casco Antiguo de Benidorm es una experiencia que los que vienen en julio raramente conocen. Es tu turno de descubrirla.




