Llevo diez años viviendo en la Costa Blanca y Altea sigue sorprendiéndome cada temporada con su oferta gastronómica. No es una ciudad de restaurantes de postín ni de menús de diseño — es un lugar donde se come bien de verdad, con producto local, recetas de toda la vida y una tradición arrocera que tiene muy poco que ver con la paella que venden en los aeropuertos.
Esta guía no es un listado de restaurantes — eso ya lo tienes en otra sección. Esto es una inmersión en la cultura culinaria de Altea: qué pedir, qué está en temporada en junio, dónde comprar el mejor producto y qué evitar a toda costa.
Los platos que definen Altea
El arroz: mucho más que paella
En Altea, el rey de la mesa es el arroz a banda — arroz cocinado lentamente en un fumet de pescado concentrado y servido aparte del marisco con el que se ha elaborado. El resultado es un arroz brillante, untuoso, con una profundidad de sabor que no tiene nada que envidiarle a ningún risotto. Pídelo en cualquier restaurante serio del Passeig de la Mar y no olvides el all-i-oli casero.
JV Properties
¿Buscas alojamiento en Altea?
Reserva directo con JV Properties y ahorra hasta un 18% frente a Airbnb. Sin comisiones, atención personal.
Ver alojamientos →El arroz del senyoret — el mismo concepto pero con el marisco pelado — es perfecto si no quieres pelear con gambas y almejas delante de desconocidos. Y en junio, cuando empiezan las fiestas locales y abren los chiringuitos de playa, no te pierdas la fideuà: la versión con fideos es igual de buena y menos esperada.
El pescado de la Lonja de Altea
Altea tiene puerto pesquero activo. La lonja trabaja de madrugada y el pescado llega fresco cada mañana de semana. En junio encontrarás salmonete, pulpo, sepia y, sobre todo, las famosas gambas rojas — pequeñas, dulcísimas, con una intensidad que el crustáceo pierde en cuanto sale de estas aguas.
La manera local de comer el salmonete es a la plancha con aceite de oliva virgen extra y sal gruesa. Nada más. Si un restaurante añade más cosas, está intentando disimular algo.
Tapas con acento valenciano
La cultura de la tapa en Altea no es andaluza — es mediterránea y levantina. Encontrarás menos jamón ibérico y más verdura asada, pescado en escabeche y legumbre bien trabajada. Busca:
- Esgarraet — ensalada de bacalao desalado con pimiento rojo asado y aceite. Sencillo, contundente y prácticamente imposible de encontrar fuera de la Comunidad Valenciana.
- Coca de recapte — una especie de pizza plana con verduras asadas y a veces anchoas. Las panaderías del casco antiguo hacen versiones que te cambiarán la opinión sobre el pan.
- Clóchinas — los mejillones valencianos, más pequeños y dulces que los gallegos, al vapor con vino blanco. En junio están en su última temporada antes del verano — no te los pierdas.
Beber en Altea: vinos locales, horchata y mistela
Vinos de la Marina Alta
La denominación de origen Marina Alta produce blancos aromáticos de uva Moscatel que van perfectos con el pescado y el marisco. Las bodegas más accesibles están a 20 minutos por la AP-7 dirección norte — Bodegas Xaló, la cooperativa del pueblo del mismo nombre, ofrece botellas excelentes a precios muy razonables.
Si prefieres tinto, busca algo de la DO Alicante con Monastrell: vinos profundos, con cuerpo, pensados para carnes a la brasa y quesos curados.
Horchata: la auténtica
La horchata de chufa valenciana no tiene nada que ver con versiones de otros países. Bien fría, servida con fartons para mojar, es la bebida de media mañana o merienda por excelencia. Algunos bares del centro la hacen bien — pregunta si es casera antes de pedirla.
Mistela y licores artesanos
La mistela es vino dulce encabezado hecho con Moscatel — lo que beben las abuelas en las fiestas del pueblo y lo que aparece sin falta en cada bodega cooperativa de la comarca. Compra una botellita en el mercado. O la amas o la usas para cocinar (también es estupenda en sangria).
Dónde comprar el mejor producto en Altea
El mercadillo del martes
El mercado semanal de los martes por la mañana es uno de los mejores de la Costa Blanca. La parte de alimentación — que los turistas suelen saltarse yendo directo a la ropa — es extraordinaria en junio: higos tempranos, tomates valencianos (una revelación si solo conoces los del supermercado), hierbas aromáticas, miel local y mermeladas artesanas de pueblos del interior.
Llega antes de las 10h si quieres llevarte lo mejor. El puesto de un matrimonio mayor cerca de la sección de verduras tiene tomates secos y alcaparras en vinagre que llevo años comprando.
El Mercado Municipal
El mercado cubierto cerca del centro abre la mayoría de mañanas. No es fotogénico, pero la calidad es real y los precios son de barrio — pescado, carne y verdura sin margen turístico.
Junio: temporada gastronómica de primer nivel
Junio es uno de los mejores meses para comer en Altea. Las terrazas están abiertas pero no saturadas, el producto local está en su punto y el calor aún no aplasta:
- Cerezas del Valle de Guadalest, a 30 minutos hacia el interior
- Albaricoques y melocotones tempranos de huertos locales
- Clóchinas — última oportunidad antes de que cierre la temporada
- Almendras frescas — tiernas, lechosas, comidas directamente en verde
- Flores de calabacín rellenas y fritas en algunos restaurantes que saben lo que hacen
Si alquilas un apartamento o villa con cocina — y es una de las grandes ventajas de alojarte en un alquiler vacacional en Altea — junio es el mes ideal para cocinar con producto de mercado. Un plato de tomate valenciano con aceite virgen y flor de sal no es una solución de urgencia: es de lo mejor que comerás en todo el año.
Dónde alojarse para comer bien
Si la gastronomía es una prioridad — y debería serlo — busca alojamiento cerca del casco antiguo o del Passeig de la Mar. Con cocina propia tendrás la libertad de comprar en el mercado, cocinar cuando quieras y no depender de menús turísticos.
Explora nuestros alquileres vacacionales en Altea y consulta la disponibilidad para junio y el resto del verano. Reservar directamente con JV Properties te ahorra hasta un 18% respecto a plataformas como Airbnb — dinero que te quedas para gastar en una buena comida en el puerto.
Algunos avisos honestos
- Desconfía de los restaurantes con fotos de paella en la entrada del casco antiguo. Los sitios buenos no las necesitan.
- No subestimes el menú del día. En Altea, un menú de tres platos con vino en un restaurante decente cuesta entre 12 y 16 euros. Es la mejor relación calidad-precio de España.
- El arroz a banda suele ser para mínimo dos personas. Pregunta antes de pedirlo si vas solo.
Altea premia al viajero curioso. Come despacio, pregunta, repite.





